Bienvenido a la "guía práctica para el manejo del duelo en niños". Este material se crea con un sentido y valor significativo para la familia con el objetivo de brindar información y herramientas útiles y comprensibles que te ayudarán a compartir la experiencia del duelo en niños.
Aunque la muerte es un componente normal y natural, nos toma por sorpresa cuando debemos afrontarla, y en ocasiones no estamos preparados para acompañar, explicar o comprender a un niño durante un proceso de duelo. El duelo es un proceso que tiene un componente privado, pero que a la vez necesita ser reconocido socialmente; es decir, es importante abordar este tema con los niños para que se les permita identificar y expresar sus sentimientos, respetar y validar las emociones generadas por la pérdida.
"La vida fue concebida para ser simple y hermosa; en los retos que la vida nos representa siempre habrá los que yo llamo tormentas, grandes y pequeñas. Pero sabemos por experiencia que las tormentas pasan, que después de la lluvia vuelve a salir el sol y que aún el más frío invierno dará paso a la primavera"
El duelo está acompañado de un conjunto de manifestaciones fisiológicas, emocionales y conductuales.
En el duelo surge una inseguridad con respecto a Dios, creencia espiritual o práctica religiosa, la cual se evidencia con sentimiento de enojo, ira y enfado al no tener una respuesta satisfactoria a preguntas que justifiquen la muerte del ser querido.
Kübler (1969) menciona que los seres humanos podemos pasar por ciertas etapas de readaptación psicológica antes de aceptar o admitir una pérdida en nuestra vida. Es importante mencionar que no debemos pasar por todas las etapas, ni tienen que cumplir un orden específico.
Al presentarse una pérdida se produce de manera espontánea "la negación", se relaciona comúnmente con un estado de shock y ese estado no nos permite tener claridad de la situación.
Pueden surgir sentimientos de culpa, impotencia o frustración en relación a la idea de modificar las consecuencias de la pérdida. Sentirse así como víctima conlleva a que se vinculen sentimientos de enojo, de ira.
En esta fase se guarda la esperanza que todo continúe igual. Las intenciones de volver el tiempo atrás son constantes en esta etapa, se piensa en lo diferente y maravilloso que sería el presente si el ser querido o la pérdida no hubiese pasado.